sábado, 1 de julio de 2017

CANELONES DE BERENJENA RELLENOS DE LANGOSTINO Y VERDURAS CON BECHAMEL DE AZAFRÁN

Subo las escaleras de tres en tres. Entro en casa y casi ni saludo a madre ni a los niños. Cierro la puerta de la habitación y me siento en la cama. Me gusta este momento de emoción e impaciencia. Agarro el sobre fuertemente y lo mantengo cerca del corazón, que aún baila desbocado en mi pecho. 

Quiero que esta vez la carta sea de verdad, una carta de amor, que me diga cuánto me echa de menos, cómo es el sitio en el que vive, cómo se siente. Quiero leer te quiero y a veces, en las largas noches de soledad, imagino tu cuerpo bajo mis dedos. 

Anhelo saber de su vida, de su día a día en ese país extraño. Si pasa frío, si ha tenido miedo y ganas de ver a los niños. 

Querría saber cuánto ha caminado, si alguien le curó las heridas. Si come bien y tiene ropa limpia. Quiero saberlo todo y estos instantes desde que recojo el sobre en el buzón hasta que lo abro repito ojalá, ojalá como un mantra.

Y finalmente lo abro y con cuidado saco el papel pautado que amarillea por los bordes, impecablemente doblado como siempre y escrito en esta letra pulcra y de trazo claro, sin un borrón, ni una falta, leo:

   Querida Paquita,

Por aquí todo bien. La semana que viene, si deja de llover, plantaremos las legumbres.

Da recuerdos a los tíos y un abrazo para tu madre y los niños.

   Siempre tuyo,

   Pedro


Maldita, maldita guerra! Maldita censura! Maldito miedo!


*    *    *

Revisando una caja de papeles de mi abuelo encontré las cartas que mandó a mi abuela a lo largo de los años que estuvo exiliado en Francia después de la Guerra Civil y siempre me sorprendía lo impersonales, frías e insulsas que son y no lo entendí hasta que hace unos días, leyendo una novela, decubrí que eran así por seguridad y para evitar la censura. No se podía contar nada, ni dónde estaba, ni lo mal que lo había pasado cruzando los Pirineos en pleno invierno, ni cómo iba el curso de la guerra. Y tampoco preguntaba cómo estaban ella y los niños para que no se tuviera que significar en las respuestas.

Esto les pasó a mis abuelos y no hace tanto. 

Y pensé que si me ocurriera a mi, quizás, en vez de escribir cartas sin nada escribiría recetas inventadas. Para mi son una forma bien bonita de decir te quiero.

*    *    *

Para el reto Alfabeto Salado nos propusieron cocinar algo con berenjenas y langostinos y lo tuve claro: inventé esta receta :)

Espero que os guste!


Ingredientes:
8 langostinos
2 berenjenas listadas
1 calabacín
10 champiñones
1 puñado de judías verdes
1 diente de ajo
Hebras de azafrán
1 cucharadita de especies para paella "Carmencita"
1 cucharada de harina
250 ml de caldo de pescado
50 gr. de parmesano rallado en hebra

Te ayudará:
Mandolina
Soplete
Papel film

Cómo se hace?

Pelar las berenjenas y cortarlas por un poco menos de la mitad. Cortar la parte larga a tiras longitudiales bien delgadas con la ayuda de una mandolina. Dejar en un excurridor con un puñadito de sal para que suden lo amargo.

Cortar la base  de la berenjena a daditos y también la dejamos sudar.


Poner dos cucharadas de aceite en una satrén y freír la harina, removiendo constantemente dos minutos para que no se queme. Añadir el caldo de pescado con la cucharada de especies y remover bien para hacer la bechamel. Dejar enfriar un poco para que espese.

Pelar y cortar el calabacín a daditos y picar los champiñones.

Pelar los langostinos. Quitar los intestinos y cortar a daditos.

Hervir las judías en un cazo con un poco de agua y sal. Refrescar, escurrir y reservar.

En una sartén caliente con un poco de aceite saltear los langostinos 1 minuto. Reservar.


En la misma sartén añadir un poco de aceite y saltear los daditos de berenjena con el ajo laminado. A los dos minutos añadir los champiñones. Remover bien, salar y dejar que se cocinen cinco minutos removiendo de vez en cuando. Añadir el calabacín y sofreír dos minutos más. Juntar con los langostino, las judías y reservar.

En esta misma sartén con unas gotas de aceite freír las tiras de berenjena, previamente enjuagadas, a fuego suave. Al ser tan finas se cocinaran rápido pero no interesa que queden crudas. Reservar.


Poner un  trozo de papel film encima de la mesa de trabajo. Disponer unas cuantas tiras de berenjena ligeramente superpuestas y encima un par de cucharadas del revuelto de verduras y langostino. Enrollar formando el canelón con la ayuda del papel film y disponer cada canelon en un plato.

Napar cada canelón con un par de cucharadas de bechamel y espolvorear con un poco de queso. Gratinar con la ayuda de un soplete de cocina.

Decorar el plato con unas hebras de azafrán y servir.



Con esta receta participo en el Reto Alfabeto Salado

Si queréis ver qué han preparado los otros participantes
podéis ver el recopilatorio aqui.