martes, 13 de febrero de 2018

HELADO DE MANDARINA Y POLVO DE VIOLETAS

Mi abuela hacía cada año dos viajes. Siempre en las mismas fechas y siempre a los mismos lugares. En otoño cogía un autocar y se iba a Lourdes. Voy con "esas monjitas amigas mías" decía. Estaba 6 días. Uno de ida, cuatro haciendo buenas obras y otro de vuelta. Cada año traía dos cosas: envuelta entre la ropa, una virgen de plástico que si acercabas a la lámpara, después, al apagarla, emitía una luz verde fluorescente y unas pastillas de menta que nunca supe si me gustaban o no. Sabían bien pero parecían de yeso y te dejaban la boca rasposa. Y comía una tras otra para ver si cambiaba de opinión pero nunca duraban lo suficiente para asegurarme.

Luego en Mayo se iba a Madrid. A la capital. A media tarde la acompañábamos a la Estación Central y subíamos con ella al tren. Mi madre repasaba el compartimento y se aseguraba que todo estuviera “come il faut”. Recuerdo que la dejábamos allí sentada, con una mantita de cuadros beige cubriéndole aquellas piernecitas de gorrión que tenía, pero que eran capaces de caminar infinitos quilómetros sin cansarse. Y nos íbamos tranquilos, seguros de que a los cinco minutos se habría hecho amiga del revisor, habría conquistado a la camarera y se habría asegurado la mejor mesa del vagón restaurante.

En Madrid la esperaban su hermana y su mejor amiga, que aún conservaba de la infancia; de cuando estuvieron internas en el Corazón Piadoso. La escuela que ocupaba aquél edificio imponente y lúgubre que se veía desde la ventana de mi habitación, allá a lo lejos.

Se pasaba en la capital todo el mes. Iban al teatro, al cine, a jugar al bridge, al Prado, a misa en La Almudena, los domingos a El Escorial y hacía, básicamente, todo aquello que por aquél entonces no se podía hacer en una pequeña ciudad que estaba a 11 horas en tren de la capital.

De la ciudad traía varias fruslerías y cosas exóticas. Recuerdo la vez que nos compró dátiles y como me gustaron. 

Pero sobretodo, lo que más me gustaba era la cajita de metal llena de caramelos La Violeta. Recuerdo la caja como si fuera ahora, redonda, con una caligrafía preciosa y una gran flor en el centro. Que buenos eran esos caramelos. Con estos sí que nunca dudé. Me encantaron desde el primer momento. 

Aún hoy, el olor a violetas va íntimamente ligado a los primeros calores del verano, al fin de curso y a la alegría de volver a ver a mi abuela después de unos larguísimos treinta días de ausencia.

En Navidad mi amigo César me hizo llegar una caja de caramelos de La Violeta. Ahora ya no son metálicas, son de cartón. Diría que la caligrafía la han modernizado, pero la tienda sigue estando en la Plaza de Canalejas y sobretodo, los caramelos, siguen sabiendo igual de ricos que entonces y siguen transportándome a esos deliciosos momentos de mi infancia.


*     *     *
Este mes en el Reto VeoVeo hemos reproducido la foto de Dirk Frankrone https://www.instagram.com/d.frankrone/

Y esto es lo que yo ví... Espero que os guste!



13. RECOPILATORIO RETO VEO-VEO - FEBRERO 2018

Una de las cosas más fascinantes de los retos gastronómicos es que puedan surgir tantas versiones distintas de una misma receta, que se plasman en fotografías que poco o nada tienen que ver entre ellas a pesar de nacer todas de la misma fuente.


El reto #VeoVeo pretende hacer 
el camino a la inversa

Es decir, vamos a ver qué pasa si en vez de ir de la receta a  la foto vamos de la foto a la receta.

Para ello cada mes se facilita una fotografía a todos los miembros del grupo y sin más indicaciones, cada uno debe interpretar qué ingredientes lleva y qué elaboraciones se tienen que preparar para llegar a ese resultado.

La foto escogida este mes es de Dirk Frankrone un cocinero aleman que además de cocinar investiga nuevas tecnicas y nuevos ingredientes.


Este es el resultado de nuestro juego y de lo que hemos visto :-)

lunes, 5 de febrero de 2018

CUMPLIMOS TRES AÑOS - UNOS PASTELES PARA CTC Y UNA MAGIA POTAGIA- INSPIRÁNDOME EN CHRISTIAN ESCRIBÀ

Hoy hace tres años que empezamos con el reto Cooking the Chef. Creo que ya lo he dicho otras veces pero este y el VeoVeo son los retos en los que participo que más me gustan. Sobretodo porqué gracias a ellos he aprendido un montón de cosas.

Con el CtC he conocido cocineros, he aprendido técnicas y he desubierto ingredientes, pero sobretodo me he lanzado a preparar cosas que seguramente por mi cuenta hubiera sido muy difícil que llegara a hacer.

Han sido tres años muy intensos. Algunos meses el trabajo de pensar, investigar e intentar plasmar lo que quería ha sido árduo y me ha costado conseguir lo que buscaba. Otras veces he encontrado casi sin buscar y creo que un par de veces el cocinero con el que me he inspirado habría estado contento con el resultado de mi trabajo :-)

Christian es un tipo genial. Conocía su pastelería, a parte de por ser una de las famosas de Barcelona, sobretodo por un programa que hacían el la TV autonómica en el que se veía el proceso creativo de los pasteles y  performances que le encargaban para todo tipo de eventos.

Me flipa esta capacidad de inventiva que tiene! Es como una fuente, que abres el grifo y no paran de manar ideas. Y además son ideas divertidas y alocadas. Pintar una furgoneta con merengue y hacerla circular  desde el obrador hasta la tele; o forrar una habitación de hotel con chocolate son algunas de las pequeñas locuras que le he visto.

Me habría gustado hacer algun montaje así para celebrar los tres años de CtC y poder invitar a todos los participantes del reto a comer pastel, merengue y piruletas pero ni tengo la habilidad ni el presupuesto de Escribà :-(  

A cambio he hecho estos!

Felicidades a tod@s por estos tres años y sobretodo agradecer infinito a Aisha y Abril por organizar el reto.

i que per molts anys!


Siempre me gusta sacar alguna conclusión de lo que he aprendido cada mes con el chef que las organizadoras nos proponen. 

Creo que Christian Escribà una de las cosas que nos enseña es a no tener miedo a imaginar y a no poner freno, al menos a priori; a desear imposibles e intentar hacerlos  realidad y dejar que la magia fluya. Y por eso,

POR ARTE DE BIRLIBIRLOQUE

el pastel de CtC se convierte en...
















Un pastel para mi sobrina Cisa que cumplía 19 años :-)

jueves, 1 de febrero de 2018

MAGDALENAS DE ALGARROBA Y JENGIBRE

Me han venido a la memoria las tardes de mi infancia. Ese olor a tierra quemada por el sol, a tomillo y lana de oveja. Esa sensación de corretear por el campo, con las zarzas arañándonos las piernas. La piel caliente, las risas. Las tardes de piscina y ese hambre que llegaba de golpe, de meriendas tardías, con el tiempo justo para entrar un minuto en casa a coger un trozo de pan y seguir con los juegos y  correrías.

De las cosas que más me gustaban para merendar eran el pan con higos recién cogidos de aquella higuera que aun guarda grabados nuestros nombres y el pan con algarroba.

En los campos de mi pueblo además de vides, avellanos, almendros y olivos, había algarrobos. Son unos árboles preciosos. Verdes, frondosos, con unas ramas que casi tocan al suelo, resguardo de siestas y confidencias. Y a su cobijo nos tumbábamos a charlar mientras comíamos una de sus vainas. El chocolate de los pobres, lo llamaba mi abuela y a mi me parecía tan delicioso que quería ser pobre para poder comer siempre cosas tan buenas :-)

Luego, de mayor, aprendí a convertir las algarrobas en harina para usarla como sustituto del cacao. Es un procedimiento un tanto laborioso que os podéis saltar. Como ahora se le considera un superalimento, encontraréis la harina en casi todos los herbolarios y tiendas de dietética.

Para hacer la harina se tienen que abrir las algarrobas longitudinalmente y desechar las semillas, que recientemente he sabido que se pueden comer pero no se como, tendré que investigar. Se dejan las vainas al sol durante unos días para que se sequen (también se puede hacer en deshidratadora o en el horno). Luego hay que triturarlas y pasar por un tamiz de malla fina. Es mejor no hacer grandes cantidades porqué es muy delicada y se estropea con facilidad.

La algarroba tiene un montón de propiedades beneficiosas para nuestra salud. En internet hay información nutricional y específica de las características por si os interesa.

Esta es la receta que presento para el RAS de Febrero. Las siglas RAS quieren decir Reto ALfabeto Salada y no se por qué, sin darme cuenta, preparé una receta dulce y me he percatado del error dos minutos antes de publicar. O sea que como no tenía margen de maniobra lo he dejado así, porque como mínimo he respetado los ingredientes. La propuesta era usar Vainas y Jengibre y los escogieron Libia de Tartis y más y Blanca de Las recetas de Blinky. 

Esta es mi propuesta. Espero que os guste!


domingo, 28 de enero de 2018

VIEIRAS A LA NARANJA - ASALTABLOGS

Hoy os traigo una receta que me hace especial ilusión, porqué se la he robado a Montse, mi Montsiña del blog No sin mi táper.

Montse es de estas personas especiales que he conocido en mi vida 2.0 Con ella comparto la fascinación por las palabras, el sentido del humor, el gusto por la lectura y obviamente, la pasión por la cocina.

El suyo es un blog lleno de recetas de las de verdad. Que beben en sus raices gallegas pero a las que, sin grandes pretensiones, como quien no quiere la cosa, da un toque de modernidad y frescura.

Si queréis conocerla más a fondo, además de una visita obligada a su blog, podéis leer la genial entrevista que le ha hecho César. Creo que ha sabido captar su esencia.

Escogí dos recetas: unos mejillones en escabeche que prometo traeros en breve y que os avanzo, están de rechupete! y estas vieiras que al final han sido las elegidas para el asalto. Nunca había hecho vieiras (y creo que tampoco las había comido). Son muy muy muy fáciles de preparar y estan deliciosas. Nos encantaron!

Esta es mi propuesta, Montse, espero que te guste!
 
Ingredientes:

12 vieiras de buen tamaño
El zumo de una naranja
1 trozo de jengibre fresco de unos 2 cm.
2 cucharadas de melaza de mandarina (o 1 cucharada de miel)
Sal y aceite de oliva

Para la melaza de mandarina:
200 ml. de zumo de mandarina
100 gr. de azúcar
2 cucharadas de zumo de limón

Para acompañar:
Brotes tiernos de ensalada
Germinado de alfalfa


Cómo se hace?

Poner el zumo de mandarina, el azúcar y el zumo de limón en un cazo al fuego. Cuando empiece a hervir bajar el fuego y dejar que vaya reduciendo para que espese y se forme el jarabe.

Rallar el jengibre y ponerlo en un cuenco. Añadir el zumo de naranja y la melaza de mandarina. Mezclar bien con una cucharilla para emulsionar la mezcla.

Poner la carne de las vieiras en un recipiente y las rociamos con la mitad de esta mezcla. Cubrimos con papel film y reservamos una media hora en la nevera.


Mientras limpiar perfectamente las conchas de las vieiras.

Calentar una plancha de hierro colado a fuego fuerte y untarla con unas gotas de aceite bien esparcidas con un papel de cocina.

Cuando esta esté bien caliente poner las vieiras y cocinar un par de minutos por cada lado. No conviene pasarse de cocción porqué se ponen duras.


Añadir tres cucharadas de aceite a la otra mitad del zumo de naranja de marinar las vieiras y batir con un tenedor para emulsionar la salsa.

Poner unas hojas de ensalada en cada concha y encima una vieira y unos brotes de alfalfa. 

Aliñar con la salsa y disfrutar!



Con esta receta participo en el 
Reto Asaltablogs de Enero

viernes, 5 de enero de 2018

POLLO, LIMÓN Y TOMILLO - INSPIRÁNDOME EN DONNA HAY

Me encanta la Navidad. Me gusta cocinar para los míos, regalar, me gusta que nos encontremos, estar de vacaciones, que haga frío. Me encanta decorar mi casa, la mesa. 

Podría decir que me gusta todo de la Navidad, menos el Fin de Año. 


No se lo que es pero no me gusta. Bueno, sí que lo sé pero si os lo cuento pensaréis que soy una amargada y que estoy medio deprimida y no es eso ;-)


En fin, que el año nuevo llegó, como siempre, cargado de buenos propósitos que ya se empiezan a incumplir... 


Propósito número 1: no dejar las cosas para el último momento y organizarme mejor... jajaja y son las 2 de la madrugada del 5 de Enero y estoy escribiendo la entrada para el Cooking the Chef que se publicará en pocas horas y que nos hemos comido hace poco más de diez horas. 


Lo véis por qué no me gusta? El fin de año me recuerda mis intentos de emienda que, año tras año, se incumplen rigurosamente. Y ahora que no me vengan los de la autoayuda a decirme que a lo mejor mis deseos son demasiado utópicos y que debería pensar en objetivos factibles. A nonono, ya que me pongo, yo lo que quiero es desear a lo grande!


Este mes la propuesta de Abril y Aisha ha sido distinta a lo que nos tienen habituadas. La escogida fué Donna Hay, una divulgadora gastronómica de Australia. Tiene un montón de libros de cocina publicados, de estos de fotos cukis con un estilismo súper cuidado. 


Reconozco que no ha sido como otras veces en las que me he esforzado para acercarme al chef propuesto, intentando aprender alguna técnica nueva o conocer más de su cocina y de su manera de trabajar.


Esta vez ha sido cocinar y punto. Eso sí, el resultado ha sido genial. Una receta muy sencilla, de estas que apañas en cinco minutos, metes en el horno y te olvidas, que después del ajetreo de estos días también vienen bien este tipo de platos.



Esta es mi propuesta, espero que os guste!





Ingredientes:

50 gr mantequilla y un poco más para untar el pollo
2 cucharadas de tomillo
La piel rallada de dos limones
El jugo de medio limón
Sal y pimienta negra recién molida
1 pollo entero de 1,8 Kg.
1 kg. de patatas pequeñitas
4 ramitas de tomillo extra
250 ml. de caldo de pollo

Para el caldo:
El cuello, el hígado y la molleja del pollo
2 zanahorias
1 ramita de apio
1/2 puerro
sal


Cómo se hace:



Poner un cazo en el fuego con medio litro de agua, el cuello, hígado y molleja y las hierbas y dejar hervir 40 min.



Precalentar el horno a 200 ° C 



Mezclar la mantequilla a temperatura ambiente con el tomillo, el orégano, la cáscara y el zumo de limón, la sal y la pimienta. 


Separar con cuidado la piel del pollo con los dedos para separarla de la carne y untar con la mezcla de mantequilla debajo de la piel. 

 

Poner el limón que ha quedado entero dentro del pollo y coser con unos palillos para que quede bien cerrado. Atar las patas con un hilo de bridar y sujetarlas al cuerpo del pollo para que no se abran durante la cocción.

Frotar el pollo con la mantequilla extra, espolvorear con sal y pimienta y colocar en una fuente de horno.



Agregar las patatas, las ramitas de tomillo y el caldo.


Hornear 15 minutos a 200 grados. Abrir el horno y remojar bien el pollo con el caldo y luego bajar la temperatura a 180º.


Dejar cocer unos 50 minutos más. A media cocción volver a mojar el pollo con el jugo y si hace falta, girar las patatas para que se asen uniformemente.




Una vez horneado cortar el hilo de bridar y los palillos. Atar las patas con un cordel en plan rústico o, si preferís, se pueden decorar con los típicos sombreritos de cocinero.



Con esta receta participo en el reto 
Cooking the Chef del mes de enero. 



Cooking the chef


domingo, 17 de diciembre de 2017

ROLLITOS DE PRIMAVERA AL HORNO CON SALSA AGRIDULCE - ASALTABLOGS INVISIBLE

Y sí, un año más, malplagiando al gran Antonio Machado, la Navidad ha venido y nadie sabe cómo ha sido.

Y claro, a estas alturas de la película ya todos saben que Navidad y amigo invisible van de la mano. Y los asaltantes de blogs nos marcamos un asalto invisible para no quedarnos con las ganas de choricear una receta con el parón vacacional.

A mi me tocó asaltar el blog de Eva y después de muchos momentos de indecisión y tras un sorteo opté por estos rollitos de primavera, a pesar de que últimamente he publicado estos Börek o estos otros Rollitos. Y los hice porqué me apetecía mucho hacer salsa agridulce casera y esta fue la excusa peregrina para decidirme.

Los rollitos nos encantaron. Sobretodo los de verdura. El toque picante y fragante del jengibre les da un plus! Si los hacéis recordad que podéis rellenarlos de lo que más os guste y adaptarlos a las verduras que tengáis por casa. Igualmente a los de carne. Se podrían hacer con pollo, con queso y beicon o jamón dulce... Lo bueno de este tipo de comidas es que son muy versátiles y aceptan casi cualquier ingrediente. En todo caso no dejéis de acompañarlos de esta salsa agridulce. Nada que ver con la que te ponen habitualmente en los restaurantes chinos.

Espero que os guste mi propuesta!



Ingredientes:

Para los rollitos
Masa filo
150 gr. de carne de ternera picada
100 gr. de carne de cerdo picada
2 zanahorias
1 trozo de col
200 gr. de setas de cardo

200 gr. de bimi
1 diente ajo
5 cm. de jengibre fresco
Aceite
1 huevo
2 cucharadas de sésamo
2 cucharadas de semillas de chia


salsa agridulce
1,5 cucharadas de ketchup
4 cucharadas de vinagre de arroz
5 cucharadas de azúcar blanco
1 cucharadita de sal
1/2 taza de agua
1/2 cucharada maicena
1 cucharada agua




Cómo se hace?

La salsa
Poner el vinagre, el ketchup, el azúcar, la sal y el agua en un cazo a fuego fuerte.

Calentar sin parar de remover hasta que todos los ingredientes se mezclen bien.

Cuando empiece a hervir bajar a fuego suave y dejar 3 minutos, para rebajar el olor a vinagre.

Hacer una mezcla de maicena y agua e ir añadiendo poco a poco y sin parar de remover hasta conseguir la consistencia adecuada.

Dejar que rompa a hervir una vez más y apagar el fuego. Dejar enfriar. 


Los rollitos
Lavar las verduras. Picar la zanahoria y la col. Cortar las setas en juliana y picar el ajo y el jengibre. 

Poner un chorrito de aceite en una sartén y saltear la zanahoria y la col un par de minutos. Reservar.


En la misma sartén saltear las setas con un poco de ajo y sal. Cuando estén al dente reservar.


Pasamos una servilleta de papel por la sartén para limpiarla. Añadir un chorrito de aceite y una vez caliente añadimos la carne picada.

Cocinamos hasta que se empiece a dorar. La apartamos un poco hacia un lado y añadimos otro poco de ajo picado en esta zona despejada para que se fría. Cuando empiece a tomar color mezclar con la carne y acabar de cocinar. Reservar.


Sin limpiar la sartén añadir unas gotas de aceite y el jengibre, dejar que se haga un poco e incorporamos la mitad de la verdura y la carne. Rehogar un par de minutos y retirar del fuego.

Coger una hoja de masa filo. Con ayuda de un pincel pintar con aceite una de las caras y superponer otra hoja encima. Con un cuchillo afilado cortar en 4 cuadrados.

En cada trozo poner 2 cucharadas de mezcla y cerramos el rollo como se ve en el dibujo.


Seguimos el mismo proceso con los dos rellenos y los vamos colocando sin mezclarlos.


Encender el horno a 200º


Batir un huevo, pintar todos los rollitos y en unos poner semillas de sésamo por encima y a los otros las semillas de chia, para poderlos distinguir.

Hornear unos 12/15 minutos. 

Servir acompañados de la salsa agridulce.




Con esta receta participo en el 
Reto Asaltablogs de Diciembre